En el horizonte, ese mismo que tenemos frente a nuestras narices, se
divisa un muro. Podría ser el popular “muro” de las redes sociales,en el
que cada vez menos la gente expresa ya su malestar y descontento, quizá
por desconfianza al supuesto “gran hermano” que nos vigila y a la
posibilidad de ser castigados como lo han sido unos pocos valientes que
se atrevieron a alzar la voz; quizás por aburrimiento simplemente, por
cansancio de gritar para no ser escuchados, de parecer locos hablando
solos y esperando una respuesta que nunca llega. Podría ser un muro
universal de las lamentaciones. Una estéril pared de hielo donde no
puedes ir más allá si no te arrepientes de tus pecados,tus errores… y de
¿vivir por encima de tus posibilidades?
Pero no.
Desde el otro lado del muro, donde antes se escuchaban llantos, rabia y
gritos, ahora no se escucha más que el ruido blanco de la sumisión.
Hemos topado con el muro del miedo. Lo tenemos enfrente,sabemos que no
es inviolable, que podemos saltarlo y dejar atrás la inmovilidad y la
aceptación. Pero no. Tenemos miedo, un miedo inoculado golpe a golpe, un
estudiado miedo metido en vena a través de las continuas amenazas a
nuestra seguridad, a nuestras familias, a nuestro futuro e incluso a
nuestra integridad física.
Y da igual que millones de
personas en el mundo ya no tengan nada que perder más que el aire que
respiran. Aún tenemos miedo a perder eso,el aire, y callamos. Y dejamos
que nos despojen de la poca dignidad y derechos que nos quedan. Miramos
el muro frente a nosotros y renunciamos a saltarlo. Nos han dicho que
lo que nos espera al otro lado, si tenemos la osadía de desobedecer, es
aún peor que lo que vivimos hoy. Nos han dicho, frontalmente, que
nuestra desobediencia “nos hará cargar con la enorme responsabilidad de
los costes sociales y humanos”. Y lo creemos.Y renunciamos. Y nos
rendimos. Aún sabiendo que todo es un planeado ataque a la mayor parte
de la población mundial, preferimos creer en sus mentiras que enfrentar
nuestro miedo, nuestra necesidad de ser “guiados”, de tener un pastor.
Visto así, la libertad parece ser terrorífica.
Nos
hemos rendido. Sabemos hoy que cada país del mundo tiene muchos más
pobres y que sus ricos son mucho más ricos que hace un año. Sabemos que
la corrupción campa a sus anchas en todas partes del globo. Que hay más
paro en todas partes y que los trabajadores han perdido gran parte de
sus derechos. Que los políticos de aquí y de allá no son más que los
testaferros de mercados y multinacionales. Y que los cuerpos de
seguridad son los perros de los amos de norte a sur y de este a oeste.
Lo sabemos. Pero todavía así somos incapaces de decir ¡basta!
Y
nos dejamos, aquí en España por poner un ejemplo y porque nos pilla
cerca, entretener con rajoyeces, bárcenas, eres, gibraltares,
urdangarines,werterías, lideresos, fútbol, infantas, toros, circo,
cacerías de reyes… Nos reímos mucho con la torpeza de nuestros
políticos, ¡son tan torpes! ¡tan ridículos! ¡están tan ciegos! Pues no.
No son torpes ni ridículos ni están ciegos. Saben muy bien lo que están
haciendo. Y mientras nosotros estamos tan entretenidos con sus payasadas
ellos siguen dando un golpe tras otro y otro y otro. E inoculando el
miedo gota a gota en nuestra sangre.
Haciendo y
deshaciendo a su antojo como si nuestras vidas les pertenecieran (les
pertenecen), ahora nos bajarán otro 10% los sueldos con el cuento de la
receta de la austeridad. Lo dicen tan anchos, sin ningún pudor ya.Y nos
recortarán un poco más nuestros derechos sociales, sin sonrojarse. Y se
pasarán por el forro esas utopías antes conocidas como democracias y
constituciones.Todos no somos iguales, ¿acabamos de darnos cuenta? Ellos
lo saben desde siempre. Pero ¿vamos a protestar por esto? ¿vamos a
reunirnos en Sol? ¿vamos, simplemente, a desobedecer? No, ya no. ¿De qué
sirve? Nos hemos rendido. Esa es la triste y desmoralizante verdad. Ya
lo dijo Leonard Cohen: “Imperial y misteriosa, mi codicia os ha hecho esclavos”.
El día que tú no ardas de amor, muchos morirán de frío.
sábado, 26 de abril de 2014
viernes, 25 de abril de 2014
Tarde
Es tarde incluso para ti
de mi castillo sólo quedan las ruinas
y todas sus puertas han sido selladas
PASTEL DE QUESO DE LA CÁRCEL
No importa lo legal y bueno que seas. En esta justicia nuestra -mucho más de Gallardón, of course- cualquiera puede acabar a la sombra en un plis plas por un "quítame allá esas pajas" (si eres político, banquero, empresario gordo o amigo de... no necesitas seguir leyendo, tú no irás a la cárcel). No importa que seas viejo, enfermo, analfabeto y no tengas ni una multa de tráfico que si se te ocurre mirar mal a alguien importante, la has cagado. No hablemos ya de darle una patada o con la muleta (si eres un anciano discapacitado), o hacer declaraciones incendiarias por las redes sociales, que en nada te conviertes en un "terrorista", peligroso y antisocial.
En cualquier caso, por si lo necesitas algún día, aquí tienes la receta de un pastel que puede ayudarte a sobrevivir en la trena. Fuente: Piper Kerman en 'Orange is the New Black'. ¿Qué aún no la has visto? ¿Y a qué esperas? ¡En la cárcel no vas a poder!
PASTEL DE QUESO DE LA CÁRCEL
1- Prepara un fondo de galletas integrales trituradas mezcladas con cuatro porciones de margarina robadas en el comedor. Mételo en el microondas en un cuenco de plástico durante un minuto y luego deja que se enfríe y se endurezca.
2- Coge una caja entera de queso en porciones de la Vaca que Ríe, aplástalo con un tenedor y mézclalo con un vasito de natillas de vainilla hasta que quede bien cremoso. Poco a poco, ve añadiéndolo a un envase entero de Cremora (Nestlé Coffe Mate en España), aunque te parezca una barbaridad. Bate con energía, hasta que quede bien suave. Añade zumo de limón exprimido hasta que la mezcla empiece a ponerse dura. (Nota: hará falta casi un envase entero de plástico de zumo de limón)
3- Viértelo en el molde de plástico encima de la base ya preparada, y mételo en hielo en el cubo de la limpieza de tu compañera de litera, para enfriarlo bien y dejarlo listo para comer.
La mentira
Imposible revivir lo vivido. Fingimos tanto que no importaba que acabó por no importarnos de verdad.
Senderos

No te burles si te cuento que me caigo de la cama,
si te digo que he caído en un abismo persiguiendo el rastro
de ese rayo que explosiona y fulgura blanca luz en tu espalda
(¡y como aman mis uñas los senderos ocultos de tu espalda!)
sin saber quien esparce el polvo de estrellas que me traza
si es la espada de tu cuerpo irrumpiendo en el mío
o el reflejo de la luna bañando mi cara,
no me mires cuando soy partículas que disgregas a golpes con tu piel
y se extravían en el infinito vacío de tus ojos cerrados,
tibias pavesas que refulgen delirantes alrededor de tu sombra,
titilantes centelleos que se cuelgan en la punta de tus dedos, suplicando
dame forma, dame forma, dame forma
y créame, hazme crecer un radiante cuerpo de luna a tu antojo,
con tu ávida boca, tus mordaces ojos y la ternura en tus manos.
Solitario
¿Quién dijo que necesito tu presencia para amarte?
El amor a veces solo necesita un corazón
y una escalera de colores
para bajar hasta tus pies y subir hasta tu pelo
para atravesarte entero
si triunfan los oros en los sueños.
El amor es a veces un juego solitario
con cartas marcadas y un farol
de tréboles para la esquiva suerte,
bastos para devolver la dura mano
tras vaciar la copa del veneno
y rendirte las espadas, amor mío, tus espadas...
El amor a veces solo necesita un corazón
y una escalera de colores
para bajar hasta tus pies y subir hasta tu pelo
para atravesarte entero
si triunfan los oros en los sueños.
El amor es a veces un juego solitario
con cartas marcadas y un farol
de tréboles para la esquiva suerte,
bastos para devolver la dura mano
tras vaciar la copa del veneno
y rendirte las espadas, amor mío, tus espadas...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





