El día que tú no ardas de amor, muchos morirán de frío.

martes, 29 de abril de 2014

Si te dicen... Beatriz Vignoli

Si te dicen que caí,
no vengas
a enseñarme aerodinámica revisionista.
No me cuentes de los que cayeron venciendo.
No vengas a decirme
que no crees que haya sido un accidente.
En lo único que creo es en el accidente.
Lo único que sabe hacer el universo
es derrumbarse sin ningún motivo,
es desmoronarse porque sí.




LO PROHIBIDO






Es confuso recordar cuando empiezas a amanecer insomne extrañando momentos, echando de menos no sabes ya exactamente qué o a quién. Hay un vacío al que es difícil ponerle nombre, pero no por ello es menos lacerante ese desierto. Quizás extrañas el tiempo en que el corazón se aceleraba al transgredir, no ya sólo las normas impuestas, sino la vida inconsciente. Lo extrañas, al igual que esos quiméricos sueños que ya no tienes ni dormido ni despierto, esa esperanza, esos arriesgados juegos que en verdad no lo eran tanto, lo sabes hoy que la veda se ha levantado para casi todo y, paradójicamente, los muros se han tornado infranqueables. O tal vez, intentar pasar al otro lado se vuelve fatigoso con el corazón y los brazos tan cansados de miles de defensas y ataques. Sí, hoy sigo dando vueltas y vueltas por el mundo, pero el mundo no entra en mi, no lo permito, es prohibido, al igual que te proteges mirando la lluvia a través del cristal, sin mojarte.

Una bruma cubre esa época cuando lo prohibido era fruto jugoso y perseguir la tentación enseñando los dientes desafiantes te hacía sentir inmune al peligro, a la autoridad, a la muerte… y quizás lo eras; es lo hermoso de no saber que realmente existe lo imposible y que prohibido, en realidad, no hay más que lo que te niegas a ti mismo. Desobedecer pautas, principios, inconfesables deseos incluso, es mucho más simple que acatar las órdenes de nuestro propio e implacable tirano.  Hoy, cuando en cualquier recodo del camino has arrojado las armas y te has declarado vencido para cambiar lo incambiable, cuando ya no te importa qué será de mañana porque sabes que la vida tiene la respuesta escrita desde siempre, hoy, en otro de los ya innumerables amaneceres insomnes, miras al techo descascarillado y te preguntas desde que eternidad ya no lloras, no esperas, no sueñas, no amas, no bailas… te  preguntas cuando el miedo al verdadero peligro se adueñó de ti y prohibiste a tu corazón todos y cada uno de sus más fuertes anhelos.

lunes, 28 de abril de 2014

Tarde de cine y chocolate



Era para siempre, algo así como eterno, dijiste antes de que la eternidad desapareciera mágicamente por las calles de Roma. Entonces, ¿dónde nos encontraremos? ¿en un paraíso ridículo en el que fingimos creer? ¿en una amor de película entrevisto en una película de amor en el ensueño de una tarde de domingo y chocolate?


Duelo



Esto es el duelo, el amor duele.                                     
El velo está roto y sucio
y la vida sí apenas se sostiene
con un hilo de seda blanco esperanza.
¿Oyes mi grito?

Sé que respiras muy lejos de mi voz,
y que para golpear tu puerta
hay que cruzar un mar de lágrimas y sal,
perderse por caóticas urbes,
atravesar puentes y montañas,
vadear ríos, derramar cascadas...

Sé que despiertas ajeno a mi lamento,
y que para encontrar tu corazón
debo buscar bajo la arena del desierto,
fundirme con las piedras y el asfalto,
revolver en el maloliente vertedero
donde mueren tus flores y mis besos...

Sé que estás lejos o no estás,
oculto en algún lugar llamado ausencia,
y que llegar a ti es el éxodo eterno,
en un día dar al mundo ochenta vueltas,
el viaje más largo es la distancia
entre los dos... si eres tú el destino.

Sé que vives en algún lugar, distante
de esa tierra donde brotan mis sueños,
bajo la que reposan los recuerdos,
pero, aún así, ¿no oyes el grito?
¿no escuchas el lamento?
¿no sientes apagarse mi latido?

domingo, 27 de abril de 2014

Sueños locos

Con las defensas y en las horas bajas se infiltran en mis sueños: él y su mala costumbre de acelerarme el corazón.

Vivir enamorado… y no vivir

 











Tú eliges tallas y colores
Yo me enamoro del vestido en el escaparate
Tú saboreas el menú
Yo me enamoro de la naranja y la miel
Tú contemplas el paisaje
Yo me enamoro de su grandiosidad
Tú disfrutas de la música
Yo me enamoro de su vibrar en las venas
Tú te diviertes con la gente
Yo me enamoro de su caótica humanidad
Tú dices que estás enamorado
Yo sé que no puedo enamorarme de ti


APUNTES SOBRE LA AMABILIDAD, ESA VIRTUD TAN ESCASA

Es gratis, no cuesta nada y es un bálsamo para los corazones… sobre todo los heridos.

Un hombre alegre es siempre amable. (Máximo Gorki)

Del hablador he aprendido a callar; del intolerante, a ser indulgente, y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros. (Khalil Gibran)

Los ideales que iluminan mi camino y una y otra vez me han dado coraje para enfrentar la vida con alegría han sido: la amabilidad, la belleza y la verdad. (Albert Einstein)

Hay tres cosas importantes en la vida: ser amable, ser amable y ser amable. (Henry James)


sábado, 26 de abril de 2014

De verano




Si pudiera, te comería avariciosa como a la sandía. Si supieras como disfruto la sandía, suplicarías que llegue el verano y los mercados se vistan de verde, rojo, pepitas y agua...

Saltar al otro lado














Que difícil amarte soledad,                                          
cuando te has llenado de tristes historias
de fantasmas por los recovecos de mi memoria,
muertos que gimen por las grietas de mi crónica,
lamentos de ocultos violines,
una canción para mí.
Nunca entendí tu desesperado salto al vacío,
ahora comprendo,
sabías que el recuerdo, la tristeza
no perdurarían más
que tu terror ante el negro abismo
de los días.
No buscaste el lugar,
pero la tierra, lasciva
se abrió bajo tus pies,
tentador paisaje abarcando
todas tus miradas.
Nadie escuchó tu queja y ahora,
-que de nada sirve-
oigo tu llanto sordo
como el de un niño.
Si en tu vida no pudiste volar,
volarás en tu muerte
eternamente, ave fénix,
renaciendo en las cenizas
de tu propia hoguera.

¿Adiós a las armas?

En el horizonte, ese mismo que tenemos frente a nuestras narices, se divisa un muro. Podría ser el popular “muro” de las redes sociales,en el que cada vez menos la gente expresa ya su malestar y descontento, quizá por desconfianza al supuesto “gran hermano” que nos vigila y a la posibilidad de ser castigados como lo han sido unos pocos valientes que se atrevieron a alzar la voz; quizás por aburrimiento simplemente, por cansancio de gritar para no ser escuchados, de parecer locos hablando solos y esperando una respuesta que nunca llega. Podría ser un muro universal de las lamentaciones. Una estéril pared de hielo donde no puedes ir más allá si no te arrepientes de tus pecados,tus errores… y de ¿vivir por encima de tus posibilidades?

Pero no. Desde el otro lado del muro, donde antes se escuchaban llantos, rabia y gritos, ahora no se escucha más que el ruido blanco de la sumisión. Hemos topado con el muro del miedo. Lo tenemos enfrente,sabemos que no  es inviolable, que podemos saltarlo y dejar atrás la inmovilidad y la aceptación. Pero no. Tenemos miedo, un miedo inoculado golpe a golpe, un estudiado miedo metido en vena a través de las continuas amenazas a nuestra seguridad, a nuestras familias, a nuestro futuro e incluso a nuestra integridad física.

Y da igual que millones de personas en el mundo ya no tengan nada que perder más que el aire que respiran. Aún tenemos miedo a perder eso,el aire,  y callamos. Y dejamos que nos despojen de la poca dignidad y derechos que nos quedan. Miramos el muro frente a nosotros y renunciamos a saltarlo. Nos han dicho que lo que nos espera al otro lado, si tenemos la osadía de desobedecer, es aún peor que lo que vivimos hoy. Nos han dicho, frontalmente, que nuestra desobediencia “nos hará cargar con la enorme responsabilidad de los costes sociales y humanos”. Y lo creemos.Y renunciamos. Y nos rendimos. Aún sabiendo que todo es un planeado ataque a la mayor parte de la población mundial, preferimos creer en sus mentiras que enfrentar nuestro miedo, nuestra necesidad de ser “guiados”, de tener un pastor. Visto así, la libertad parece ser terrorífica.


Nos hemos rendido. Sabemos hoy que cada país del mundo tiene muchos más pobres y que sus ricos son mucho más ricos que hace un año. Sabemos que la corrupción campa a sus anchas en todas partes del globo. Que hay más paro en todas partes y que los trabajadores han perdido gran parte de sus derechos. Que los políticos de aquí y de allá no son más que los testaferros de mercados y multinacionales. Y que los cuerpos de seguridad son los perros de los amos de norte a sur y de este a oeste. Lo sabemos. Pero todavía así somos incapaces de decir ¡basta!

Y nos dejamos, aquí en España por poner un ejemplo y porque nos pilla cerca, entretener con rajoyeces, bárcenas, eres, gibraltares, urdangarines,werterías, lideresos, fútbol, infantas, toros, circo, cacerías de reyes… Nos reímos mucho con la torpeza de nuestros políticos, ¡son tan torpes! ¡tan ridículos! ¡están tan ciegos! Pues no. No son torpes ni ridículos ni están ciegos. Saben muy bien lo que están haciendo. Y mientras nosotros estamos tan entretenidos con sus payasadas ellos siguen dando un golpe tras otro y otro y otro. E inoculando el miedo gota a gota en nuestra sangre.

Haciendo y deshaciendo a su antojo como si nuestras vidas les pertenecieran (les pertenecen),  ahora nos bajarán otro 10% los sueldos con el cuento de la receta de la austeridad. Lo dicen tan anchos, sin ningún pudor ya.Y nos recortarán un poco más nuestros derechos sociales, sin sonrojarse. Y se pasarán por el forro esas utopías antes conocidas como democracias y constituciones.Todos no somos iguales, ¿acabamos de darnos cuenta? Ellos lo saben desde siempre. Pero ¿vamos a protestar por esto? ¿vamos a reunirnos en Sol? ¿vamos, simplemente, a desobedecer? No, ya no. ¿De qué sirve? Nos hemos rendido. Esa es la triste y desmoralizante verdad. Ya lo dijo Leonard Cohen: Imperial y misteriosa, mi codicia os ha hecho esclavos”.

Almas gemelas

Loco, haciendo lo que fuese para alcanzar el cielo. Y ahí, entre todos sus gustos raros, estaba yo.

viernes, 25 de abril de 2014

Tarde



Es tarde incluso para ti      
de mi castillo sólo quedan las ruinas
y todas sus puertas han sido selladas




PASTEL DE QUESO DE LA CÁRCEL




No importa lo legal y bueno que seas. En esta justicia nuestra -mucho más de Gallardón, of course- cualquiera puede acabar a la sombra en un plis plas por un "quítame allá esas pajas" (si eres político, banquero, empresario gordo o amigo de... no necesitas seguir leyendo, tú no irás a la cárcel). No importa que seas viejo, enfermo, analfabeto y no tengas ni una multa de tráfico que si se te ocurre mirar mal a alguien importante, la has cagado. No hablemos ya de darle una patada o con la muleta (si eres un anciano discapacitado), o hacer declaraciones incendiarias por las redes sociales, que en nada te conviertes en un "terrorista", peligroso y antisocial.
En cualquier caso, por si lo necesitas algún día, aquí tienes la receta de un pastel que puede ayudarte a sobrevivir en la trena. Fuente: Piper Kerman en 'Orange is the New Black'. ¿Qué aún no la has visto? ¿Y a qué esperas? ¡En la cárcel no vas a poder!

PASTEL DE QUESO DE LA CÁRCEL

1- Prepara un fondo de galletas integrales trituradas mezcladas con cuatro porciones de margarina robadas en el comedor. Mételo en el microondas en un cuenco de plástico durante un minuto y luego deja que se enfríe y se endurezca.
2- Coge una caja entera de queso en porciones de la Vaca que Ríe, aplástalo con un tenedor y mézclalo con un vasito de natillas de vainilla hasta que quede bien cremoso. Poco a poco, ve añadiéndolo a un envase entero de Cremora (Nestlé Coffe Mate en España), aunque te parezca una barbaridad. Bate con energía, hasta que quede bien suave. Añade zumo de limón exprimido hasta que la mezcla empiece a ponerse dura. (Nota: hará falta casi un envase entero de plástico de zumo de limón)
3- Viértelo en el molde de plástico encima de la base ya preparada, y mételo en hielo en el cubo de la limpieza de tu compañera de litera, para enfriarlo bien y dejarlo listo para comer.

La mentira

Imposible revivir lo vivido. Fingimos tanto que no importaba que acabó por no importarnos de verdad.



Senderos
















No te burles si te cuento que me caigo de la cama,
si te digo que he caído en un abismo persiguiendo el rastro
de ese rayo que explosiona y fulgura blanca luz en tu espalda
(¡y como aman mis uñas los senderos ocultos de tu espalda!)
sin saber quien esparce el polvo de estrellas que me traza
si es la espada de tu cuerpo irrumpiendo en el mío
o el reflejo de la luna bañando mi cara,
no me mires cuando soy partículas que disgregas a golpes con tu piel
y se extravían en el infinito vacío de tus ojos cerrados,
tibias pavesas que refulgen delirantes alrededor de tu sombra,
titilantes centelleos que se cuelgan en la punta de tus dedos, suplicando
dame forma, dame forma, dame forma
y créame, hazme crecer un radiante cuerpo de luna a tu antojo,
con tu ávida boca, tus mordaces ojos y la ternura en tus manos.

Solitario

¿Quién dijo que necesito tu presencia para amarte?
El amor a veces solo necesita un corazón
y una escalera de colores
para bajar hasta tus pies y subir hasta tu pelo
para atravesarte entero
si triunfan los oros en los sueños.
El amor es a veces un juego solitario
con cartas marcadas y un farol
de tréboles para la esquiva suerte,
bastos para devolver la dura mano
tras vaciar la copa del veneno
y rendirte las espadas, amor mío, tus espadas...




La luna en la mano


















Aborrecí del miedo el miedo
pedazos de luna, clavadas
las uñas de su garra, la luna
que estalla en tus pequeñas manos
como un globo, rugido sordo
y tu desconcierto trepan
hasta mi inamovible calendario,
no caen sus hojas, los días
solo pasan, arena caliente y fina
en tus pequeños dedos, inaprensible
en tu sorpresa, como las horas
que repiten arrullo adormidera, dulce
anestésico para un encierro castigo,
castigo porque aborrecí del amor,
el amor, ligaduras eternas
para eternas condenas en el cuerpo
imposible, el cuerpo dueño que rechina
en tu ausencia, la tuya, lubricante sueño
suave aceite para pieles
arañadas hasta el profundo hueso,
las garras, las garras de la luna,
todo eso, lejanísimo sueño.

Penélope

Dicen que provoco compasión,                                    
que semejo un cataclismo de carne
con los párpados velados de desaliento.
Dicen que me he convertido en ruina
sentada entre las ruinas de tu amor,
esperando tu regreso.

Si Penélope persistió,
tejiendo y destejiendo una mentira
y custodiando su fe en Ulises,
también puedo yo esperar miles de años,
tejiendo y destejiendo un empeño
colmado de redes y palabras.

Redes para alcanzarte,
a ti, perdido en un agitado océano
de desengaño e incertidumbres.
Palabras para salvarme,
a mi, del estupor de tu brutal partida,
con fantasiosas odiseas de finales felices.

Dicen que no hay esperanza,
que tú, mi caprichoso dios, no has existido,
que apenas has respirado en mis cuentos.
Dicen de mí que evoco el perfil
de una diosa, firme entre la devastación,
con el cuerpo de piedra y mirada de hielo.

Lo dicen, ¿sabes? porque me mantengo
inalterable ante la hoguera
que me abrasa de los pies al pelo.
Lo dicen porque puedo amar aún,
mientras contemplo como mi corazón,
inerte, se desvanece entre las manos.

Te diluvia

Es el diluvio abatiendo el acelerador                                          
a cien kilómetros por hora
es el aire besando en cada curva
pinos grises y nubes negras
es el parabrisas estrellado de lluvia
y lágrimas estallando en los ojos
es el asfalto inundado, es un río
es el corazón anegado, es un charco
¿es qué nadie ve que llueve a mares en las venas?
¿es qué nadie ve que huyo a muerte de tu muerte?

Es el incendio calcinando el camino
a cien kilómetros por hora
es el resplandor bañando en cada recta
bocas tristes y sombras caídas
es el retrovisor guiñando destellos
y granizos quemando las manos
es el pavimento ardiendo, es una pira
es la piel inflamada, es una hoguera
¿es qué nadie ve que arde a fuego vivo la memoria?
¿es qué nadie ve que huyo a muerte de tu olvido?